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Foto de Serafín Rodríguez Trashorras

Allá por el verano de 1936, cuando se iniciaba la Guerra Civil Española, en Alemania el gobierno del Tercer Reich preparaba la que sería la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Entre otras muchas actividades prebélicas acometidas entonces por diferentes entidades a petición del ejército germano, el ingeniero checo Dr. Ernst Kramar, que trabajaba en la empresa “Standard Elektrik Lorenz” (SEL), desarrollaba en 1938 una versión mejorada del sistema “American Radio Range” que era capaz de proporcionar múltiples señales radioeléctricas fijas e iguales para la definición de múltiples rumbos o rutas de ayuda, convirtiéndolo así en una forma de orientación para facilitar la localización y la navegación aérea y marítima en cualquier condición meteorológica. El Dr. Kramar, devoto de la música de Richard Strauss, le dio al sistema el nombre de una de sus óperas: Elektra.

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Torre y antena en Arneiro, Lugo (Máximo - EA1DDO, 1998)

Utilizado este sistema con éxito desde el principio de la Segunda Guerra Mundial, se requirió de nuevo al Dr. Kramar para que tratase de mejorarlo de forma que proporcionase información direccional entre las equiseñales, cosa que consiguió, proponiendo para esta nueva versión el nombre de Salomé, otra de las óperas de Strauss. La propuesta fue desestimada por la fuerza aérea (Luftwaffe) que le dio el sobrenombre de Sonne (Sol), designándose oficialmente como Elektra-Sonne. Este sistema se instaló inicialmente en Noruega (Stavanger y Andoya), Francia (Ploneis) y España (Sevilla y Lugo) para servir como ayuda de radionavegación a las aeronaves y submarinos alemanes que operaban en el Atlántico.

Con la captura del submarino U-505 a los alemanes, los británicos consiguieron algunas cartas para la navegación con el sistema Elektra-Sonne, detalles del funcionamiento del mismo y la localización de las diferentes estaciones empleadas por los alemanes, documentos que fueron analizados por el capitán Frederick Charles “Dickie” Richardson, oficial jefe de navegación en el cuartel general del mando costero en Northwood, Cornualles. Richardson logró sintonizar las emisoras alemanas y comprobó que obtenía unas buenas demoras de su posición, decidiendo que si el sistema era bueno para los alemanes lo sería igualmente para los británicos y solicitando de la Royal Air Force la inmediata realización de cartas de navegación para aquel sistema que permitía la navegación “sin sol” guiándose “por el sol” (en un juego de palabras con Sonne), sistema al que humorísticamente designó “con sol”, Consol.

Durante la guerra, tanto los alemanes como los británicos (que posteriormente construyeron una estación Consol en Bushmills, Irlanda del Norte) utilizaron el sistema Sonne/Consol para la navegación, razón por la que las estaciones no fueron atacadas ni por unos ni por otros. La única excepción fue una estación modificada por el Dr. Kramar de manera que enviase señales únicamente útiles a los alemanes: esta estación fue bombardeada por los aliados, tras lo que se reconstruyó con su configuración original y siguió prestando servicio a ambos contendientes…

Este sistema, que se instaló inicialmente en Noruega, Francia y España para uso de los buques y aviones alemanes, y que resultó de tal utilidad que fue también aprovechado por los aliados durante la guerra, como queda dicho, continuó en servicio mucho tiempo después de acabada la contienda, instalándose más estaciones de este tipo en Bush Mills (Irlanda del Norte), Nueva York, San Francisco, la Unión Soviética, para dar cobertura a la navegación marítima y aérea en todo el mundo.

Las innovaciones en los sistemas de posicionamiento (Decca, Loran, satélite) fueron dejando obsoleto al sistema Consol, cuyas estaciones fueron dejando de emitir. De todas ellas, la estación LEC situada en Stavanger (Noruega) y operando a 319 kHz fue la última en suspender sus emisiones, allá por 1991.

En lo que respecta a las emisoras situadas en España, una vez finalizada la guerra civil española en 1939, el general Francisco Franco concedió al gobierno alemán de Adolf Hitler autorización para instalar en suelo español dos estaciones Elektra-Sonne que facilitasen la determinación y seguimiento de la posición de aeronaves, buques y submarinos en el golfo de Vizcaya. Una de estas estaciones se instaló en Sevilla y la otra en Lugo.

La instalación de Lugo, después conocida como “Torres de Arneiro”, fue construida en 1940 por un contingente de soldados del ejército alemán que construyeron también el cercano aeródromo de Rozas, a unos doce kilómetros de las torres. Con los soldados llegó desde Alemania en camiones todo el material necesario para el montaje, fabricado por Lorenz y por Telefunken. La emisora, con una función que podría definirse de radio-faro, entró en servicio en 1941.

Las fuerzas alemanas procedieron a la construcción de la base de transmisiones, erigiendo tres torres de celosía de 122 m de altura cada una en los lugares de Marco de Arneiro, parroquia de Graña en el término municipal de Abadín, Arneiro, parroquia de Goa, en el término municipal de Cospeito; y Momán de Riba, parroquia de Momán, también en el término municipal de Cospeito. Las tres localizaciones se encuentran en la comarca denominada Terra Chá, en la provincia de Lugo, en una alineación norte-sur que cruza la carretera LU-1201 a la altura de Momán.

Estas instalaciones básicas se completaron con dos pequeñas edificaciones en las cercanías de la antena central (Arneiro) y a un centenar de metros de ella: el primer edificio se destinaba a sala de transmisión, y en él se alojaban los diferentes equipos necesarios para ello y de ella salían las conexiones de radio frecuencia para las tres torres; en el segundo edificio, un barracón con cocina, duchas, dormitorio y sala de oficiales a modo de destacamento militar, se alojaban los operadores y el servicio de vigilancia de la base. Disponían además de un aljibe para almacenamiento de agua, y de un garaje con unos grupos electrógenos accionados por unos motores diesel de fabricación sueca; en la base de uno de estos generadores una inscripción del Ejército del Aire testimoniaba que las dependencias habían sido ampliadas en el año 1947, tras la marcha de los alemanes.

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El aljibe (Rodríguez Trashorras, 2000)

Junto a las otras dos antenas, Graña y Momán, se encontraban unas casitas utilizadas por el personal de servicio de las mismas.

En la base de cada una de las tres antenas se ubicaba una pequeña caseta metálica en donde se colocaba el equipamiento de transmisión; todavía no hace mucho tiempo, hasta la caída de las torres, estas casetas venían siendo esporádicamente aprovechadas por algunos radioaficionados que conectaban sus equipos a las antenas para conseguir un mayor alcance al beneficiarse de la notable altura de emisión que conseguían.

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Caseta para los controles de antena (José Cadaveira Pappalardo, 2006)

Con respecto a la torre central (Arneiro), las otras dos torres se encontraban a cerca de tres kilómetros de distancia cada una (Graña al norte y Momán al sur), formando una casi perfecta alineación entre las tres, con un total de cerca de seis kilómetros entre las antenas extremas.

Durante la Segunda Guerra Mundial la base tuvo algunos problemas de transmisión y a los alemanes les resultó imposible hacer llegar las piezas de recambio necesarias para subsanarlos. En una curiosa y tácita connivencia entre fuerzas enemigas, los elementos requeridos para reparar la estación fueron suministrados por Edward Fennessey (oficial de la fuerza aérea británica), con el fin de que la estación volviese a emitir y pudiese seguir aprovechándose de sus servicios el mando costero aliado, aunque ello obviamente beneficiase también a los alemanes.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, las instalaciones fueron abandonadas por los alemanes y pasaron a depender del Gobierno de España, siendo operadas por el Ejército del Aire hasta el año 1962, en que fueron transferidas a Aviación Civil para el control de la navegación aérea, servicio que estuvo en operación hasta 1971. Hacia 1984 la estación fue finalmente abandonada a su suerte, por lo que sufrió el vandalismo y el pillaje, del que solo se salvaron las tres torres, desapareciendo poco a poco el equipamiento de las instalaciones.

Incluso en tal situación de abandono, las tres antenas, que carecían de cualquier sistema de balizamiento eficaz en prevención de accidentes, todavía prestaron servicio en diferentes ocasiones a numerosos radioaficionados (onda media, banda de 160 m), como anteriormente se mencionó, que se beneficiaron de su altura para hacer llegar sus mensajes a remotas estaciones de todo el planeta, a más de diecisiete mil kilómetros de distancia.

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Caída de la torre norte (J. Cadaveira, 2006)

El 7 de marzo del año 2006 el diario “El Progreso” informaba de la caída de la antena situada más al norte, designada como Graña, que se desplomó abatida por el viento tras la rotura de uno de los cables de sujección.

En el mes de abril del año 2008 el Director General de Comunicación Audiovisual de la Xunta de Galicia anunciaba la suscripción de un convenio con el Ministerio de Defensa del Gobierno de España para la recuperación de las Torres de Arneiro, con la triple finalidad de servir de centro de interpretación histórica, de punto de encuentro de radioaficionados, y de laboratorio de certificación radioeléctrica para equipos de telecomunicaciones.

En las mismas fechas se dieron instrucciones para la reparación de aquellos vientos de sujeción de las dos torres que todavía quedaban en pie cuyos cables presentaban hilos rotos y deshilachados.

Desgraciadamente, tras una serie de duros temporales de poniente, con vientos racheados que superaron los 200 km/h, el día 24 de enero del 2009 se venían abajo las dos torres que quedaban en pie.

Las torres, de sección cuadrada de 1,06 m de lado, estaban configuradas por diez elementos de acero galvanizado de 12 m de longitud, con sus montantes y diagonales, más el cuerpo de arranque desde la base, de unos dos metros de altura, situado sobre una base cúbica de hormigón con un intermedio de aislante cerámico. Una escalerilla metálica interior a la estructura permitía el acceso hasta la antena.

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La escalerilla en el interior de la torre (Foto de Oscar Fernández, 2007)

La antena propiamente dicha venía conformada por un polígono octogonal de 24,56 m de perímetro (equivalente a unos 3,9 m de radio) y sección tubular, suspendido de ocho tirantes y sostenido por otros tantos jabalcones, todos ellos también tubulares.

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La antena de una de las torres

Para el sostenimiento de las torres contaba cada una de ellas con dos grupos de tres cables o vientos a 120º que la arriostraban a unas alturas de 50 y 98 m sobre el suelo. Los seis vientos de cada torre se sujetaban a otros tantos macizos de anclaje convenientemente dispuestos sobre el terreno y se aislaban de sus puntos de amarre con elementos cerámicos.

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Detalle de los anclajes (J. Hermida)

Las puestas a tierra de cada torre se configuraban con multitud de conductores de cobre dispuestos radialmente alrededor de la misma con longitudes del orden del centenar de metros, conductores que debían reponerse cada cierto número de años por la elevada corrosión electroquímica a la que estaban sometidos.

La estación de Arneiro, con coordenadas geográficas 43º 14’53” N y 7º 28’ 53” W, tenía como indicativo Morse “LG” y emitía en la frecuencia de 285 kHz (1.052 m) con una potencia de 1 kW. Las torres se situaron a una altitud de unos 430 m sobre el nivel del mar, apoyadas sobre un cilindro macizo de material cerámico de pequeñas dimensiones, fijado a un enorme bloque de hormigón, como queda dicho. Formaban una alineación norte sur y la distancia desde la torre central a cada una de las extremas era de 2.823,104 metros.

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Aislador entre la torre y su base (Cadaveira, 2002)

El sistema Consol puede definirse como un procedimiento radioeléctrico de navegación que emplea como referencia radiofaros o radio-balizas de media frecuencia, de radiación dirigida y características variables que permiten determinar su rumbo desde el punto de escucha. Una vez identificadas dos estaciones emisoras, la intersección de las líneas que indican su dirección define con precisión el punto en el que se encuentra el navegante.

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Equipos de transmisión del sistema Consol

Cada radiofaro Consol empleaba tres antenas alineadas y espaciadas un pequeño número de longitudes de onda (longitud de 1 km para una frecuencia de 300 kHz). Una señal idéntica alimentaba a las tres antenas, pero con un retraso de 90º en una de las antenas extremas y un avance de 90º en la otra, dando lugar a un diagrama polar complejo. Los desfases se modificaban lentamente hasta intercambiar las fases en las antenas extremas, y la repetición del proceso originaba un barrido que simulaba una onda de rotación lenta con múltiples sectores perfectamente definidos. Además del identificador de la estación, antes de cada barrido se emitía por la antena central un tono sostenido unos pocos segundos.

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Diagrama polar del sistema Consol

El cambio de fase se sincronizaba con la emisión de puntos y rayas del sistema Morse de forma que cada sector del diagrama polar se asociaba a un punto o a una raya. El observador contaba el número de puntos y rayas percibidos desde el inicio del barrido hasta su fin y acudiendo a la codificación podía dibujar la línea de posición así definida en el mapa apropiado.

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Esquema de radiación compleja del sistema Consol

Para utilizar este sistema el navegante solo precisaba un radio receptor corriente sintonizable en la banda de 300 kHz, ajustándolo a la frecuencia de cada emisora concreta.

El sistema Consol tenía un alcance de 1.000 a 1.200 millas y una precisión en el rumbo de un sexto de grado, lo que representa un error de tres millas a 1.000 millas de distancia de la estación. Como cualquier emisión en onda media, adolecía de los problemas de propagación nocturnos y de las interferencias debidas a la electricidad estática.

Bibliografía:

Blanchard, W.F., 1991, “Elektra-Sonne/Consol”, The Journal of Navigation, Vol. 44, No. 3, Sept. 1991, Royal Institute of Navigation.

Haig, J.D., 1960, The Services Textbook of Radio, Volume 7, Radiolocation Techniques, Brig. J. D. Haigh, O.B.E., M.A., M.I.E.E., Wireless World, H.M.S.O., London.

Lozano Martínez-Luengas, A.G., et al., 2008, “Las torres de transmisiones del sistema Consol (Las torres de Arneiro-Abadín-Lugo)”, Del hierro al acero. Forjando la historia del patrimonio industrial metalúrgico, INCUNA Asociación de Arqueología Industrial, Centro de Iniciativas Culturales (CICEES), Gijón, pp. 177-182. ISBN 978-84-935766-4-6.

Martín, M., 1998, Las torres de Arneiro [en línea]. Disponible en Internet http://www.EA1DDO.es/consol.html [Último acceso 8 septiembre 2009].

Richardson, F.C., 1997, Man is not lost, Group Captain F. C. (‘Dickie’) Richardson, Airlife Publishers, Shrewsbury. ISBN: 1-85310-8685.

8 Respostas a “”

  1. Mimosim di:

    habría que hacer muchas correciones pero sólo algunas de las más importantes:
    Ernst Ludwig Kramar no era checo, cuando el nació, Kladno pertenecía a Austria, es decir por nacimiento sería austríaco pero se convirtió en ciudadano alemán en 1932.
    El nombre de Elektra es anterior al nacimiento de Kramar, otro cientifico de Lorenz habia trabajado en el sistema elektra, el lo que hizo fué retomarlo en el 1938 y lo llamó igual. en la primera patente del Sonne Consol en junio del 1938 lo denominaron PRE SONNE CONSOL y en la segunda y definitiva es Goldmann en mayo del 1940 que lo denomina Sonne Consol, esto evita los comentarios de que fueron los ingleses.
    La altura de las torres era de 102,50 metros, los vientos estaban los primeros a 40 mts y los segundos a 80 mts
    Los conductores de cobre que se ponian es una leyenda, solo cuando fueron instaladas por primera vez se pusieron unas pletinas de metal enterradas a modo de contra-antena, estas se pudrieron con los años y jamas fueron reemplazadas.

  2. Michael di:

    102.5m o 112m?

  3. Oscar Fernández di:

    Mi enhorabuena y gratitud por esta completísima información sobre las Antenas do Arneiro. Dios sabe lo que luché por su conservación, y di un gran paso cuando conseguí contactar con el Director General de Patrimonio Cultural de la Xunta y con miembros del Ministerio de Defensa en Madrid, ya que repararon uno de los vientos de la Antena remota. La foto del tensor reparado que salió publicada en La Voz de Galicia es mía.
    Por cierto, he de decir que la altura exacta de las Antenas es de 112 metros. La foto que has colgado de la escalerilla en el interior de la torre la tiré yo en Agosto del 2007 y la facilité al periódico El Progreso, de Lugo, que, por cierto, debieron haberle puesto Copyright, pero es toda tuya 😉

    El pasado verano volví a subir a la cima de la Antena central para comprobar el estado de uno de los tensores, que iba a romper en cualquier momento; volví a presionar otra vez a los responsables para una nueva reparación pero ya sabéis… la rapidez de la burocracia… Y poco después pasó lo que todos sabemos… un desastre. Ahora es totalmente inviable que la puedan volver a levantar, como he leído en algunos periódicos, es más, no sé si sabéis que ya están siendo saqueadas, las están dejando peladas, pues se están llevando ¡hasta las barras de acero!.

    Desde aquí aprovecho para dar las gracias a todos aquellos que, de un modo u otro, luchasteis en esta dura batalla perdida para siempre.

    Saludos cordiales,

    Oscar Fernández

  4. Mimosim di:

    Primero la antena (elemento radiante) era la torre completa y no el capacitivo (octogono).

    Y no es verdad que estaban formadas por 10 piezas de 12 metros, asi claro que os da 112m pero eso no es real.

    Oscar en que te basas para decir que tienen 112 m., si yo te digo 102,50 es porque esa era su altura real.

  5. Máximo di:

    Hola,

    Buena página, no la conocía. La incluiré en mi lista de enlaces.
    A todo esto, la foto de la torre con el fondo azul, es mía, pero no ponen mi nombre…

    Lo de los 112 metros. Ese dato lo puse yo en mi página hace años, y todo el mundo lo copió y dió por bueno.
    Ahora están en el suelo y sería fácil de madir, pero cuando estaban de pié fue más complicado.
    Nosotros no la medimos en sí, lo que hicimos fue estirar un cable de 100m desde la punta, y no llegó al suelo. Luego usamos ese cable para marcar la diferencia y de ahí salieron esos 112m.
    Claro, era una bobina de cable que nosotros no medimos y la medida era aproximada. Pero era la única que teníamos (corría el año 1998).

    Saludos, Máximo – EA1DDO
    EA1DDO@Hotmail.com

  6. Máximo di:

    Hola de nuevo,

    Me han dicho hoy (7-9-2009) que el pasado sabado (5-9-09) alguien leyó un periódico en Viveiro que venía un articulo sobre que Defensa iba a levantar la torre central.
    Lo he buscado pero no lo encuentro.

    Si alguien sabe de él, agradecería una copia o enlace.

    Muchas gracias.

    Saludos, Máximo – EA1DDO
    EA1DDO@Hotmail.com

  7. Juan di:

    Hola, gran artículo.
    Me interesa la aviónica. He visto en la bibliografía que has publicado al final del artículo que incluyes un libro:

    Haig, J.D., 1960, The Services Textbook of Radio, Volume 7, Radiolocation Techniques, Brig. J. D. Haigh, O.B.E., M.A., M.I.E.E., Wireless World, H.M.S.O., London.

    ¿Dónde lo conseguiste?, ¿en alguna biblioteca?, ¿lo tienes?

    Agradecería cualquier información.
    He agregado mi e-mail.

    Muchas gracias y saludos desde Madrid.

  8. mauricio di:

    muy buena informacion, es impresionante como avanzo la tecnologia, ahora con los celulares , gps nos parece impresionantes todos los esfuerzos que se hicieron en el siglo pasado es una pena que no le hicieron mantenimiento …. serian como un monumento a la radiocomunicaciones pasadas…. y a la lucha del hombre por conquistar el ether .